lunes, 18 de octubre de 2010

Educando espiritualmente


Observo cada día y poniendo a prueba mi comprensión sobre el diferente estado de evolución espiritual de los seres humanos, la asombrosa apatía de algunas personas sobre los asuntos espirituales, que dan cuenta de las razones por las cuales atravesamos los más difíciles momentos del sufrimiento humano.
Cuando estamos vacíos espiritualmente, cuando nuestra vida la satisfacen los éxitos, el dinero, las apariencias, la capacidad de llenarse a costa de los otros, cuando la apariencia física y los adornos priman y cuando se llega hasta a negar la existencia de Dios, se abren fisuras que proporcionan la oportunidad al propio ser, de llenarse de trastornos tales como la violencia, los vicios, la maldad, el egoísmo, los desórdenes sexuales, y una larga lista de calamidades actuales.
La importancia que se le da a nuestra existencia, nuestro valor como seres humanos, el reconocimiento del Ser Interior que como chispa de vida divina permite que atravesemos esta vida carnal, para engrandecernos como espíritus o almas, es lo que marcará nuestra buena o mala experiencia de vida, aquí y ahora. Por eso la importancia de la Educación Espiritual, no importando a qué religión pertenezca cada uno, y no en el sentido de leer y tratar de aplicar al pie de la letra, importantes textos de corte espiritual que fueron escritos en un lenguaje propicio para épocas remotas y que sólo podremos aplicar en la época actual si se les da la debida interpretación.
En esto de la Educación Espiritual debe prevalecer la aplicación del AMOR. El amor en la pareja, el amor a nuestros semejantes, el amor a nuestro entorno ambiental, el amor en todas sus manifestaciones, que elevará las vibraciones de nuestro pensamiento, afectando absolutamente todas las manifestaciones de nuestra vida. Debe prevalecer también el firme propósito de eliminar los pensamientos de odio, chismografía, rabia, ira y los vicios y desviaciones sexuales.
Al elevar el pensamiento elevamos nuestras vibraciones y estas se irradian hacia los demás en bienestar, afecto, comprensión, ternura. Hasta nuestros ojos dicen si el pensamiento es limpio, y si es verdad que los ojos son el espejo del alma, entonces la fuente de donde provienen nuestros pensamientos es el Alma. Seguramente que todos hemos experimentado una mirada de amor, de ternura de confianza, pero también, y piensen ahora en la diferencia, una mirada de reproche, de juzgamiento, de incomprensión. Tanto las unas como las otras provienen de nuestro Espíritu y solo se transforman con el pensamiento.
Me viene ahora al pensamiento una frase escuchada, una noche de sueño, en esos momentos cuando regresamos en Espíritu a nuestro verdadero Hogar, el primitivo, el del Espíritu, el de Siempre, a donde llegaremos después de aquí: "Mientras la gente aprende como se ama, necesita un patrón de comportamiento". Me parece un mensaje totalmente válido interpretándolo como que podemos aprender de los seres de mayor evolución espiritual y escuchando nuestra propia intuición, que nos dictará la manera correcta de relacionarnos con nuestros hermanos de la Tierra y con nuestra propia esencia.
Nuestro principal compromiso es con nuestro crecimiento espiritual, pues éste redundará en beneficio universal. Al no cultivar la educación espiritual estamos dando la oportunidad a que sean fuerzas funestas como el racismo, la intolerancia, la ambición, el rencor, el odio, las que gobiernen nuestra existencia.

viernes, 3 de septiembre de 2010

OLORUM DIJO


"Yo soy la luz que brilla,
En tu alma color
Bailando en la música de la vida.
Yo soy el reflejo de su energía,
Haciendo caso omiso de la oscuridad,
Esparciendo su magia.
Yo soy el secreto de su mirada, que
Rompe la indiferencia
Demostrando que es posible amar.
Yo soy el principio y el final de la corriente,
Entrelazados por el amor y la esperanza,
Que todo lo puede resistir.
Yo soy el deseo y en la relación ,
Deriva en silencio
Entre los que no entienden nuestro entusiasmo.

lunes, 23 de agosto de 2010

COBRANZA INDEBIDA


Después de un día de caminata por el campos el maestro y el discípulo retornaban a su casa pasando por una largo camino
Al pasar por un descampado oyeron un quejido verificaron y encontraron un hombre caído .
Estaba pálido y con una grande mancha de sangre próximo al corazón avía sido lastimado y ya estaba próximo a perder la conciencia con mucha dificulta el maestro y su discípulo lo cargaron asta su humilde morada
Allá trataron la herida. Una semana después, ya restablecido, el hombre contó que había sido asaltado y que al reaccionar fuera herido por un cuchillo.
Dijo también que conocía su agresor, y que no descansaría mientras no se vengara.
Dispuesto a partir, el hombre dijo al sabio:"Señor, mucho le agradezco por haber salvado mi vida. Tengo que partir y llevo conmigo la gratitud por su bondad. Salgo al encuentro de aquel que me atacó y voy a hacer con que él sienta el mismo dolor que sentí.

"El maestro miró fijo para el hombre y dijo:"Vaya y haga lo que desea. Sin embargo, debo informarlo de que usted me debe tres mil monedas de oro, como pago por el tratamiento que le hice."El hombre se quedó asustado y dijo:"Señor, es mucho dinero. Soy un trabajador y no tengo como pagarle ese valor!"
Con serenidad, hizo a hablar el sabio:"Si no puede pagar por el bien que recibió, con que derecho quiere cobrar el mal que le hicieron?

"El hombre se quedó confuso y el maestro concluyó:
"Antes de cobrar alguna cosa, busque saber cuánto usted debe.
No haga cobro por las cosas ruine que acontezcan en su vida, pues la vida puede cobrarle todo lo bueno que le ofreció.
"Todos los días somos apremiados con centenares de bendiciones.
La primera, es la propia oportunidad de hacer a abrir los ojos en el cuerpo físico. Después, la oportunidad de llenar los pulmones de aire. Aire que nos es dato por la Divinidad.

La bendición del alimento que nos nutre el cuerpo. Alimento que extraemos de la tierra generosa, bastando que en ella plantemos la semilla.
La bendición del trabajo que nos permite el desarrollo de nuestras habilidades, el adelanto, la adquisición de bienes materiales que nos son necesarios.
Finalmente, el digno sostén propio y de los que nos constituyen responsabilidad. La bendición de la religión, que nos fortalece el espíritu, dándonos el conocimiento de la existencia de un Dios Padre, que dirige nuestros destinos y guarda nuestra vida.
La bendición de la familia, de los amigos, de los compañeros, de los animales de estimación. Cada cual, a su modo, nos oferta, cada día, su cariño, su devoción, enriqueciendo nuestras horas. Piense, finalmente, en las bendiciones que todos los días usted recibe, sin esfuerzo alguno. Usted no necesita encender el sol, ni pedir a él que aparezca.
Él simplemente viene y le da calor, luz, vida. Usted no necesita accionar botón alguno para que el viento amigo se manifieste los días de escozor. Él simplemente viene. Balancea el arbolado, espaciosas nubes borrascosas, limpia el cielo y aún juguetea con sus cabellos.
Usted no precisa suplicar a la flores para que irradie su perfume para su deleite .
Usted no necesita suplicar a los pájaros que llenen de sonidos el día. Ellos aparecen y brindan sus oídos con la variedad infinita de sus trinados canterías . Por todo eso, piense, que derecho usted tiene que tomar cuentas a quienquiera que sea, por algo ruin que le haya hecho, ante un débito tan grande para con la divinidad que todo ve, provee, sin exigencia alguna.

Baba Ricardo de Oxala

domingo, 15 de agosto de 2010

LA PAZ


Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes. No hay camino para la paz, la paz es el camino. La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad. Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos guiar a otros en la búsqueda de la paz.

viernes, 13 de agosto de 2010

CIGANA


Cigana, abandona tu tribu, ven por Dios a vivir conmigo, mi amor de perdición. Por tu causa, cigana, Acompaño la caravana, y no soy cigano . Buena-dicha, Que, revelando lo pasado, Adivinando lo futuro, Vives vendiendo ilusión. Buena-dicha, deja o tu mundo encantado e ven a vivir a mi lado.Le solamente mi mano..

mi radio