viernes, 23 de marzo de 2012

El agua y el fuego




Lagrimas de angustias en un tiempo no esperado por mí:
Volví a mi pasado, fui bondadoso y no pequé mucho  No fui un modelo de persona pero intenté ser lo máximo para mis hijos Pensé en renunciar a todos, pero retrocedí  pues ellos necesitan de mí: Pensé como es fácil la vida de los otros pero  nada sabía a respeto Pensé en quien sufría más que yo, entonces encontré la respuesta cuando mi lagrima se cayó encima de la vela.
Sentado a mi frente un dulce viejecito, con una pipa agarrada por las manos trémulas, sus callos eran mayores que mi dolor, me decía suavemente, porque lloras mi hermano querido?, no tengas miedo o dolores pues estas en la casa de Dios:
Lloré mucho con lastimas como usted, pero de nada adelantó, enflaquecí mis músculos cuando joven en las amarguras de la revuelta, pero aún de nada adelantó, reposé en locales duros, mi cuerpo sintió el dolor, lloré y nuevamente de nada adelantó, vi que mis amigos morían  de añoranzas y lloré, pero aún de nada adelantó, cuando todo acabó yo encontré a Cristo allí vivo en mi frente, ay entonces percibí que de todo adelantó.
Su lagrima que se cayó encima de la vela, fue tan humilde que no la apago , pues a llama contenida en ella es igual a la de su corazón, tienes sentimientos, y recoges la verdad, pero su cuerpo sufre sin comprensión, pues tu venís a busca  refugio de su alma cansada, pero olvida de abrigar lo más importante la Fe en nuestro DIOS

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